Son muchas las consecuencias que puede traer la
contaminación en el suelo pero las principales son presentadas a continuación.
El almacenamiento incorrecto de residuos, su vertido
intencionado o accidental, la acumulación de basuras en su superficie o el enterramiento
de los mismos, así como fugas en tanques superficiales o subterráneos por
averías o infraestructuras deficientes son algunas de sus principales causas.
Sin embargo, la lista es mucho más larga. Podemos citar
otras causas no menos importantes, como las fugas radiactivas, el uso intensivo
de pesticidas o abonos químicos, la minería, las actividades de la industria
química, los metales pesados que vomita el tubo de escape del tráfico rodado y
las chimeneas de la industria, los materiales de construcción, sobre todo por la escorrentía del agua que
disemina los productos nocivos-, el alcantarillado antiguo en mal estado o, sin
ir más lejos, la misma lluvia ácida. (ISAN, 2014, p. 1)
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