Algunas de las consecuencias que nos trae la contaminación
en la tierra son presentadas a continuación.
La pérdida de calidad del terreno supone una serie de
consecuencias negativas que van desde su desvalorización hasta la imposibilidad
de uso para construir, cultivar o, simple y llanamente, para albergar un
ecosistema sano.
Las consecuencias pueden sufrirse de forma silenciosa,
provocando un constante goteo de víctimas, ya sean humanas o de especies
animales y vegetales, como manifiesta. En este segundo caso, se trata de una
contaminación abrupta que causa auténticas catástrofes ambientales y muchas
víctimas.
Por otro lado, junto a un lógico deterioro del
paisaje por el empobrecimiento del ecosistema, a menudo una pérdida
irreversible, la contaminación del suelo supone pérdidas millonarias al impedir
la explotación de ese entorno natural por parte de la población autóctona o de
inversores industriales.
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